En
la década del ’90 comenzó a sustentarse, a partir de una nueva
concepción de la educación superior, una incipiente tradición en
el desarrollo de propuestas de posgrado, revirtiendo una tendencia
bastante arraigada en nuestra tradición universitaria: la que
sostenía la errónea idea según la cual el doctorado era
considerado la culminación de la carrera académica. Hoy sabemos
que, sin lugar a dudas, el doctorado significa el comienzo pleno de
la vida académica: desde hace años en muchos países “doctor”
es aquel 
que
puede empezar a enseñar
,que
puede comenzar a investigar
.
Lo que 
no puede
hacer quien llega a esta instancia es pretender que el aprendizaje
está concluido; menos hoy, cuando la caducidad y precariedad del
conocimiento es un hecho irrefutable. 
Esta es la idea
rectora del 
Programa
multidisciplinario de formación continua para doctores en ciencias
sociales, humanidades y artes
,
que persigue la creación de un espacio de excelencia en el cual, a
partir de un conjunto de seminarios y simposios coordinados por
expertos de reconocida trayectoria, los participantes puedan recorrer
la trastienda de investigación de esos expertos y, al mismo tiempo,
mostrar las suyas propias.